Cuerpo - Territorio - Poder

Cuaderno Creativo

El cuaderno creativo es una estrategia que nació en el año 2020 como alternativa ante las restricciones de presencialidad por la pandemia del Covid-19. Como respuesta, creamos materiales pedagógicos con el propósito de mantener el vínculo con los niños, niñas y adolescentes para hacerles saber que estamos cerca aun en la distancia física. Trabajamos para la consolidación de una oferta de contenidos y actividades a la medida de sus realidades y procesos, pero con contextos generales de convivencia y participación.

Ese año creamos y entregamos cuatro cuadernos creativos que se activaron con algunos materiales que llegaron a modo de kit. Cada uno de ellos enfocó sus propuestas de creación en las cuatro líneas de trabajo del cuerpo como territorio de poder: vestuario, sexualidad, cuerpo y muerte; cada una de estas temáticas constituyó una oportunidad para que los niños y las niñas expandieran sus horizontes a pesar del confinamiento, viviendo a su propio ritmo y, algunas veces, invitando a sus familias a ser partícipes.

Los desarrollos de las propuestas de los cuadernos se fueron socializando y profundizando en las mediaciones virtuales que se sostuvieron todo el año, y así se pudo incentivar la participación y reflexión sobre las provocaciones y actividades llevadas a cabo en casa.

Los maravillosos resultados, acoplados con nuestros encuentros presenciales y demás acciones, motivaron que, a pesar del gradual retorno a la presencialidad en el 2021, mantuviéramos viva la estrategia con otros dos cuadernos creativos y sus respectivos kits.

Cuerpo-Territorio- Poder

Cada año, el equipo que acompaña el programa Diálogos con sentido se entrega a la investigación artística del tema que se planteará y que tiene como base el reconocimiento y la escucha previa de niños y niñas sobre sus deseos e intereses de aprendizaje. En el 2020, nos descorporalizamos y para ello nos propusimos reaprender a sentirnos, vernos y estar en el mundo, desde dos escalas: la de lo inmediato y próximo de nuestros hogares, y la dimensión ampliada junto con los niños, niñas y adolescentes que acompañamos.

Repensar y resignificar nuestras acciones ante la necesidad de la virtualidad que imponía la pandemia del Covid  se veía difuso, intangible, imposible, pero con los días se fortaleció a partir del deseo de estar en conexión en los encuentros, las preguntas y el crear. Un reto que implicó prepararnos desde el saber y la experiencia de cada integrante del equipo y con ello consolidar un proceso de estudio sobre el tema que inspiró todas las estrategias de ese año: el Cuerpo como Territorio de poder.

Tres investigaciones, tres descorporalizaciones:

Laura Vallejo, artista y diseñadora gráfica, se enfocó en las formas del cuerpo en el campo del arte: el cuerpo que genera narrativas (cuerpo narrador), el cuerpo como imaginario (construcción individual y colectiva que traspasa el tiempo y la cultura y también lo hace un lugar de discusión pública), y el cuerpo como transmisor de la memoria colectiva. 

Alejandro Cano, terapeuta de la medicina tradicional china y artesano, aportó desde la comprensión del cuerpo como unidad en conexión con todo el territorio desde las formas legales y políticas, el vestuario como identidad y forma de expresión.

Carolina Marcela Giraldo, pedagoga, compartió sus conocimientos desde la Pedagogía Waldorf: los cuerpos de la entidad humana (físico, etérico, astral, cognitivo y espiritual), sus nacimientos, características y necesidades en los tres primeros septenios y la estructura ternaria del ser humano.

Jurassic World

Los encuentros bajo la modalidad virtual -un chat grupal por WhatsApp para algunos -, exigieron procesos lentos con el objetivo de tejer lazos, cada uno a su tiempo. Es por ello que cada quien decidía el momento de mandar un mensaje, hablar, preguntar, aportar, leer o escuchar; algunos participantes fueron más abiertos y mandaron fotos, audios o textos permanentemente, otros se tomaron su espacio para entrar en el calor del compartir y de la discusión.

En esas dinámicas de participación, Miguel Augusto, quien lleva en Diálogos con sentido aproximadamente cuatro años, fue el artífice de este proceso de la película. Cuando él entró al programa casi nunca hablaba ni compartía sus ideas, era un niño introvertido e inseguro para participar; sin embargo, en los momentos de juego con los y las compañeras había algún intercambio, se reía y conversaba lo necesario, así comenzó a ganar confianza. Las mediadoras, por su parte, conversaban con él y le ayudaron a construir un lugar seguro.

Miguel se sintió más cómodo, opinaba, preguntaba, aportaba en las decisiones del grupo y, sobre todo, comenzó a florecer en los procesos de creación y a ganar confianza en sí mismo. Hoy Miguel siempre nos acompaña en los encuentros y además de socializar de manera tranquila con las mediadoras y los compañeros, compartió su saber, sus pasiones, sus investigaciones; se supo agenciar, reconoció cuando podía convertir sus deseos en exploraciones genuinas y hacer de ellas posibles proyectos de grupo.

Así, a partir de ideas que relacionaron el cielo y los dinosaurios y luego de compartir datos curiosos, Miguel nos mostró toda la colección de dibujos que había realizado y mientras iba hablando, se le ocurrió una idea genial, hacer una historia de dinosaurios: ¡¡¡JURASSIC WORLD, DIAGOLOS CON SENTIDO!!! Fue una decisión unánime y con votación incluida.

“Profe la historia comienza diciendo Jurassic world en casa con un sol bajando y viéndonos a nosotros en nuestros recintos…”